lunes, 8 de marzo de 2010

Un presidente a la Tica Enviado por Max Gamboa

Tengo el enorme placer de transcribir un hermoso relato de mi gran amigo Pepe Aguilar S., actual Presidente de la Junta Directiva del Club Unión, que retrata en toda su magnitud, la humildad y la sencillez de un ex Presidente ejemplar que se nos acaba de morir. Así como Don José Joaquín Trejos F, gente inteligente y llana fueron muchos los Presidentes que llenaron de gloria y tradición a nuestra Historia Republicana.

Hago votos porque este relato lo incorporemos en nuestros espíritus y que contribuya a elevarnos y a enriquecernos como seres humanos.

 
 

Fraternalmente,

 
 

Max Gamboa Z.

  


 


 


 

UN PRESIDENTE A LA TICA


 

Por: Ing. José Francisco Aguilar S.


 


 

Llegaba a la vieja casa presidencial, frente al Parque Nacional un día de febrero de 1970. La cita con el señor Presidente José Joaquín Trejos Fernández a las 6 de la tarde. Traté de llegar lo más temprano posible. Era una bellísima tarde, los celajes iluminaban el ambiente y olían a fragancia de esperanza.

Para mi fue una grata sorpresa cuando a las 6 y media apareció esa figura imponente, con su siempre sonrisa a flor de labios. Le indicó al chofer que lo esperara en el Club Unión, en donde tendríamos a don José Joaquín como invitado de honor. Un grupo de jóvenes formamos la Asociación Costarricense de Ingenieros Químicos y mis queridos amigos y colegas me habían concedido el honor de elegirme su primer Presidente. Logramos relacionarnos con la Asociación Mexicana de Ingenieros Químicos quienes gentilmente nos apadrinaron y una magnifica delegación concurría a esta sesión inaugural.

Que gran honor para nosotros que el señor Presidente de la República hubiese aceptado la invitación; porque éramos un grupo pequeño, un grupo que no contaba con recursos económicos para hacer una fiesta con toda la elegancia y distinción que deberíamos hacerlo, pero con un gran cariño por nuestra profesión y un gran interés por estrechar relaciones con colegas extranjeros que por su experiencia iban a ser maravillosas. Sorpresa inmensa cuando don José Joaquín me dice: Aguilar la noche hoy esta bellísima, porqué mejor no nos vamos caminando y así aprovechamos para conversar un rato. Siempre las conversaciones con don José Joaquín eran enseñanzas. Tuve oportunidad de conversar tres veces con él y en las tres se sentía su calidad humana y su señorío. También afloraba su carácter humilde, sincero, bonachón, ese carácter que era común en muchos grandes hombres a mediados del siglo pasado. Me sentía muy orgulloso de poder caminar con el Presidente de la República pero también me sentía cohibido, pensando que iba a conversarle. Se me ocurrió pedirle disculpas por cualquier inconveniente que se presentara en la fiesta porque realmente la habíamos hecho con mucha improvisación. Con una sonrisa contestó: "las cosas entre más simples, son a veces las más hermosas" y de ahí en adelante empezó un monólogo en el cual yo escuchaba atentamente porque eran palabras sabias para aprender virtudes y para comprender que cuando el hombre es hombre, cuando el hombre es humano, cuando el hombre habla con sinceridad y sus palabras emanan del corazón y no solo de la mente, estas suenan a música celestial. Me comentó don José Joaquín que era importante que los profesionales se organizaran, no solo para defender los derechos gremiales sino los de otros seres humanos y los de la patria, pues teníamos una gran responsabilidad con el país.Que su principal carrera, había sido la enseñanza y la presidencia un honor. Que había llegado ahí por el destino y no porque la hubiera perseguido. Me habló también de la gratitud que los egresados universitarios deberíamos de tener con nuestra casa de enseñanza y colaborar con ella, ya fuera invirtiendo tiempo o un poquito de ayuda económica para que pudiera prosperar más. Me habló de la enseñanza que había obtenido conversando con el pueblo.

Una de las pocas preguntas que le hice fue si le gustaría volver a ser Presidente, a lo cual me contestó con un rotundo no. He hecho todo lo posible, todo lo que ha estado a mi alcance para que la armonía y la paz perduren en este país pero es muy conveniente que las nuevas generaciones vayan teniendo representatividad en el manejo de la patria. Ustedes son una nueva generación, esa generación trae nuevos bríos, nuevas ideas y esos nuevos bríos e ideas hay que ponerlos a trabajar con sinceridad, con honestidad, hay que seguir buscando el mejoramiento de los más.

Mucha pobreza sigue inundando nuestro país, nos falta más vivienda, más enseñanza, más cuido de la salud y ustedes los profesionales tienen el deber ineludible de buscar soluciones ya sea que estén metidos en política, en función publica o privada. Las pocas cuadras que separaban la casa presidencial del Club Unión me depararon una conferencia magistral, fueron unas de las lecciones más hermosas que he tenido. Buscar el bien común, lo mejor para todos.

Ingresamos en el viejo Club Unión, aquel lindo edificio. Ahí nos esperaban los amigos mexicanos y los colegas Costarricenses. La diferencia que existe entre México como gran país y nosotros como pequeño, se empareja con aspectos que nos hacen parecer humildes y sencillos. Fue un impacto grande para nuestros colegas mexicanos que el Presidente de la República estuviese ahí departiendo amigablemente, saludándolos y dándoles la bienvenida. Estuvo con nosotros dos horas. Cuando reciprocamos la visita a los colegas mexicanos el Presidente de la Asociación de Ingenieros Químicos de México en su discurso dijo: " somos un gran conglomerado, representamos un grupo de enorme importancia, hemos desarrollado una industria poderosa y eficiente, muchos colegas manejan las empresas más importantes del país y otros más están llevando a cabo grandes labores de investigación y enseñanza, sin embargo hoy esta noche no tenemos aquí a un Presidente de la República que nos hable de las bondades del ser humano y del profesional como lo hiciera ese gran Presidente que tienen ustedes, ticos, don José Joaquín Trejos Fernández".

Ese era él un hombre que como un simple ciudadano caminó varias cuadras brindándome enseñanza, enseñanza sincera, ese era un Presidente a la tica.

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